Vuelve a relucir la antigua mística de la librerías de la avenida Corrientes
Roberto Arlt escribió: “El espíritu de la calle Corrientes no cambiará con el ensanche”. Y tenía razón. De hecho, la extensión, en 1936, no fue la única transformación que tuvo la avenida. Perdió horas nocturnas, algunas salas de cine y uno que otro café. Pero su vigor cultural y su referencia como avenida de librerías, sin duda, no. Hoy, los libreros coinciden en que la movida cultural repunta sostenidamente desde hace seis años.
Fuente: La Nación

